Curiosidades y leyendas rodean la Ciudad de Valencia. ¡Conócelas más a fondo!.

Como muchas ciudades, Valencia, tiene sus curiosidades y leyendas que rodean la creación y crecimiento de la capital del Turia.

“Estar a la Luna de Valencia”: El origen de esta frase proviene de cuando la ciudad de Valencia se encontraba amurallada. Las puertas de la ciudad tenían un horario de cierre, y se decía entonces que si no podías entrar en la ciudad, te quedabas a la luna de Valencia. En la actualidad hace referencia a alguien que espera algo y que no lo puede conseguir. También hace referencia a los despistes y distracciones.

Paella: La Paella es el recipiente donde se cocina el arroz. De ahí toma su nombre el plato típico de Valencia.

El Miguelete: El Campanario gótico de la ciudad recibe el nombre de Miguelete, Micalet en valenciano, porque fue bendecido el día de San Miguel, el 29 de septiembre de 1418.

La primera obra impresa: La primera obra editada en España, fue en Valencia. En 1474 se imprimió “Obres o trobes en lahors de la Verge Maria” de Mosén Fenollar.

La cotorra y el pajarito: La cotorra del Mercat es una veleta situada en el Mercado Central. El pardal de Sant Joan es la veleta que podemos ver en los Santos Juanes. En muchos escritos valencianos, llamados sainets, se establece un diálogo entre ambas veletas mientras observan la ciudad.

El edificio más estrecho: En la Plaza Lope de Vega, dicen que se encuentra el edificio más estrecho de España y de Europa.

El caimán del Patriarca: la leyenda cuenta que durante una riada, se escapó un caimán que iba nadando por la ciudad de Valencia. Un preso se ofreció a capturarlo a cambio de su libertad. Como lo consiguió el cocodrilo fue disecado y colocado en la Iglesia. Lo más probable es que fuera traído desde Perú y colocado en la Iglesia como símbolo del silencio, ya que los caimanes no tienen lengua.

Las 300 doncellas: Con motivo de la entrada en Valencia del rey Jaime I, concedió el honor de a quienes fueran los primeros en entrar a la ciudad, serían recompensados con mujeres de su lugar de origen. Como entraron tres leridanos, el rey hizo traer 300 doncellas. Hubo siete matrimonios, representados con sus iniciales en la Puerta del Palau de la Catedral de Valencia.